
Una práctica sencilla para observarte con más claridad
Llevar un diario es una forma de hacer una pausa. Y a veces, en medio del ruido, una pausa es el primer gesto de cuidado hacia nosotras y nosotros.
Hay muchos artículos sobre los beneficios de llevar un diario. La investigación ha estudiado distintas formas de escritura: escritura expresiva, escritura sobre emociones difíciles, registro de gratitud y diarios enfocados en aspectos positivos de la vida.
Lejos de llenarte de datos, quiero invitarte a probarlo.
Llevar un diario no tiene que ser una tarea perfecta ni una obligación más. No necesitas escribir bonito, tener una libreta especial ni hacerlo todos los días. Basta con regalarte unos minutos para mirar lo que estás viviendo y ponerlo en palabras.
Hay varios tipos de diario. Puedes elegir el que más se acomode a tu momento.
Este tipo de diario ayuda a descargar la mente y a darle un refugio a lo cotidiano.
A veces creemos que nuestra vida diaria no es tan interesante, pero ¿qué puede ser más importante para ti que tu propia vida? Al escribirla, empiezas a descubrir que lo que sucede en lo cotidiano tiene significado. Una frase, una llamada, un cansancio repetido, una ilusión o una incomodidad que aparece todos los días pueden decir mucho de ti, de tus necesidades y de la dirección que está tomando tu vida.
El diario del día a día nos ayuda a observarnos. Y cuando nos observamos con más claridad, cuando nos conocemos, también podemos tomar mejores decisiones.
Este diario es como contarle a tu mejor amiga o amigo —en este caso, una hoja en blanco— aquello que te preocupa.
Aquí puedes escribir esos pensamientos que a veces no dices en voz alta:
No tienes que escribir con orden. Puedes empezar con una frase sencilla:
Y dejar que la mano continúe.
Hay algo profundamente contenedor en el papel. Una hoja no te interrumpe, no te juzga, no se escandaliza y no te exige resolverlo todo en ese momento. Solo sostiene.
Es muy importante saber que escribir los problemas no siempre los soluciona, pero puede ayudarte a sacarlos del remolino mental y mirarlos con un poco más de distancia.
Estamos tan acostumbrados a la cotidianidad que a veces se nos olvida mirar lo que sí está.
Un diario de agradecimiento consiste en escribir, de manera sencilla, algunas cosas por las que te sientes agradecida o agradecido. No tienen que ser grandes acontecimientos. Pueden ser detalles pequeños:
Un extraño que pasa a tu lado y se ve feliz.
Dependiendo de nuestro contexto, este ejercicio puede ser muy fácil o más difícil. Hay días en los que agradecer aparece naturalmente; otros días cuesta más. Y justo por eso puede ser una práctica valiosa: porque entrena nuestra atención.
Este tipo de diarios ayuda a nuestro cerebro a sentirnos un poco mejor, más empáticos con nuestro entorno y nuestra propia vida.
Con la práctica, tal vez empieces a notar más detalles. No porque la vida se vuelva perfecta, sino porque tu mirada se vuelve más amplia.
Elige una libreta o una nota en tu celular. Escribe durante cinco minutos. No corrijas, no edites, no busques que suene bonito.
Puedes empezar con alguna de estas frases: